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domingo, 18 de marzo de 2007

El Poder de las Palabras al Servicio del Señor.

¡Cuán grata impresión me quedó al ver el esfuerzo de quienes trabajan con El Pregonero - - y los resultados de esa labor! Para mí, la palabra impresa, sobre todo en cuanto a lo que se refiere a la obra bautista, siempre ha tenido un valor muy particular ya que forma parte de la historia de mi familia.
Mi abuelo materno fue el editor del periódico bautista estadal (Texas Baptist Standard) con mayor número de suscritos en ese entonces, los años después de la Segunda Guerra Mundial. Adicionalmente, durante los años de la Gran Depresión (década de 1930 a 1940) él escribía una serie de anéctodas ficticias (La Gallinita Chickabidee) de aliento e inspiración para quienes vivían esos momentos tan difíciles. Nunca conocí en vida a mi abuelo, Roy Elliott Dudley porque un infarto cardiaco lo llevo precipitadamente mucho antes de yo nacer. Pero tengo la gran bendición de conocerlo por medio de sus escritos - - sus poemas tan profundos, su reportaje de la vida bautista, sus artículos y mensajes doctrinales, sus historias optimistas en tiempos negativos - - pues nos quedan hoy todas sus palabras impresas más de medio siglo después de su partida con el Señor. Ver el hombre quien el fue, sentir su deseo de servir fielmente y apasionadamente a su Salvador, reconocer que el el don que Dios le dio, ha sido para mi un legado espectacular, el cual me reta a ser la persona que Dios desea que yo sea. De las tres hijas de mi abuelo, mi mamá, Winnie Constance White Dudley, es quien heredó tendencia de escritora. Durante su tiempo como estudiante en Baylor Baptist University, ella formo parte de un grupo de jóvenes quienes estuvieron al centro de un avivamiento estudiantil que expandió a otras universidades, a otras ciudades, a otros estados a tal punto que llego a ser quizá uno de los momentos mas sobresalientes de la vida bautista de los estados unidos hace sesenta años. De ese avivamiento estudiantil muchos hombres y mujeres llegaron a ser pastores y misioneros (tanto domésticos como en el exterior), se establecieron iglesias nuevas, se cruzaron fronteras, y centenares si no miles de personas llegaron a los pies de Cristo.
Durante ese tiempo, una tremenda herramienta que en gran parte ayudo en la fomentación del avivamiento fue la revista The Shield (El Escudo), cuya editora fuera mi madre. Esa revista llego a manos de otros estudiantes, de pastores, de congregaciones, y fue útil in las manos del Señor.

Todo aquello lo relato no para jactarme de la historia de mi familia, sino para dar énfasis sobre la importancia de una labor como la que ustedes han emprendido. Las palabras alentadoras que les puedo decir son: Sí, es difícil, es cansón, es a veces frustrante, pero siempre vale la pena. Dios usa y usara este trabajo dedicado a El y con el fin de ayudar a Su pueblo y a quienes aun no lo conocen. En este momento nadie sabe hasta donde puedan llegar e influir sus palabras impresas. Recuerdo lo dicho por la famosa enfermera Florence Nightingale, heroína de la guerra en Crimea hace dos siglos. Ella instituyo el hoy destacado área de enfermería moderna. Al instar a sus alumnas a dar de lo mejor de si mismas y de ser dedicadas e infatigables, la Srita. Nightingale les dijo: De la misma forma, las palabras de El Pregonero se extenderán mucho mas allá de lo que pueden imaginar. ¡Sigan adelante, en nombre del Señor!
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gentileza diario "el pregonero" ciudad bolivar, venezuela

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